Según las razas y los colores de los mantos,
las lagrimas pueden manchar el pelaje por oxidación, mayormente
en gatos blancos, bicolores y principalmente en razas de pelo largo como
los persas.
Los ojos se pueden limpiar con un disco de algodon demaquillante o una gasa
impregnada en agua tibia o loción ocular. En caso de lagrimeo constante,
enrojecimiento o cualquier secreción inhabitual, consulte inmediatamente
a su veterinario.



